Music in three voices / Música a tres voces

 
 

El segundo paso en el método de Bermudo se refiere a villancicos “golpeados” a tres voces, sobre todo los de Vásquez y de Téllez. Aparte de la gracia musical de estas obras, y aunque no lo diga específicamente, sirven para aprender armonía: posturas comunes para la mano izquierda, los acordes y progresiones que son los fundamentos de la armonía diatónica:

Después que por estos villancicos estuviere el tañedor en alguna manera instruydo: busque los villancicos de Ivan vazquez que son Música acertada, y las obras de un curioso músico que se llama Baltasar Tellez. Las obras de este estudioso y sabio author tienen quatro condiciones, para que en este lugar dellas haga memoria. La primera, son graciosas, que cada una por si se puede cantar, y con tanta sonoridad que parece averse hecho aposta para cantarse sola. De adonde infiero la segunda condición, que serán fáciles de cantar, y tañer: pues que son graciosas. La tercera es, que tienen muchas falsas bien dadas: lo qual suena en la vihuela muy bien La ultima condición es, que es Música recogida ni anda en muchos puntos, ni se aparta mucho una boz de otra al dar del golpe.

Los libros de los vihuelistas contienen un buen número de obras que responden a las especificaciones de Bermudo. Invoca el ejemplo de Téllez para enumerar las cualidades que son propicias para versiones instrumentales por combinar facilidad técnica con sencillez y gracia musical, obras de poca dificultad que rendirán agradables resultados musicales para el instrumentista no muy avanzado. Deben ser obras de gracia melódica, un uso adecuado de disonancias –se supone en las cadencias– y un ámbito reducido para que sean fáciles de interpretar. Dada la carencia de obras de Téllez, hemos sustituido un villancico de las mismas características, Dame acogida en tu hato, que figura en El Parnasso de Esteban Daza y dos de Vásquez, Duélete de mí, señora y ¿Con qué la lavaré? ambos cifrados por Fuenllana. Igual que las partes de misa a dos que incluimos y aunque Bermudo no lo especifique, hemos complementado estos villancicos con dos secciones de misas de sus compositores predilectos, el “Pleni sunt coeli” de la Missa Faysan regretz de Josquin, y el “Agnus Dei” a tres de la Missa Vulnerasti cor meum de Morales, respectivamente en versiones de Mudarra y Valderrábano. Este grupo de obras ofrece una lógica progresión para el vihuelista: las primeras dos obras del grupo son principalmente homofónicas, mientras las dos secciones de misa están basadas íntegramente en imitaciones trabadas.

The second step in Bermudo’s method concerns homophonic villancicos in three parts, especially those by Vásquez and Téllez. Apart from the musical beauty of these graceful works, and even though he does not say so specifically, they serve to teach harmony, the hand positions of common chords, and the chord progressions that are the basis of diatonic harmony:

After the player has absorbed what these [two-voiced] villancicos can teach, he should seek out the villancicos of Juan Vásquez which is music of quality, and pieces by an outstanding musician named Baltasar Téllez. The works of this learned and erudite composer possess four qualities that make them worthy of comment here. The first is their graceful beauty that allows each [voice] to be sung in its own right and with such sonority that it seems as though it was composed to be sung alone. This point infers the second, that each [voice] is easy to sing and play, given their beauty. The third point is that they have many well-placed dissonances, and these sound well on the vihuela. Their final quality is that this music is restrained and has neither an extreme range, nor are the voices spaced widely apart when they sound together as chords.

The surviving vihuela books contain a good number of pieces that correspond to the works described by Bermudo. Using the example of Téllez, he enumerates the qualities that are desirable in instrumental arrangements through combining technical facility with simplicity and musical beauty. They are works of little difficulty that give pleasing musical results to an instrumentalist still in the first phases of learning. In place of works by Téllez –none survive– this anthology presents the anonymous villancico Dame acogida en tu hato from Esteban Daza’s El Parnasso, and Fuenllana’s intabulations of Vásquez’s Duélete de mí, señora and ¿Con qué la lavaré? to demonstrate the qualities that Bermudo extols. Even though Bermudo does not specify it, I have also complemented these villancicos as before with two three-voiced mass sections by two of Bermudo’s preferred composers: the “Pleni sunt coeli” from Josquin’s Missa Faysan regretz and the “Agnus Dei” from Morales’ Missa Vulnerasti cor meum, arranged respectively by Mudarra and Valderrábano. This group of works offers a logical progression for the vihuelist: the first two pieces are principally homophonic, while the two Mass sections are completely based on imitative counterpoint.

t3-Benedictus_Fu.html
u4-Dame_acogida.html
ttTaner_Index.html